sábado, 13 de noviembre de 2010

Perdona si me pongo nerviosa,pensaba que no te encontraría

Necesito verle, por favor, dejadme verle. Insistí tantas veces, que alfinal, cuando ya pensaba que seria imposible, me dierón la oportunidad. Viajé, al otro lado del mundo, solo para verle. Llegué a Lopagan alrededor de las siete de la tarde, hacia frio, y estaba nublado, busqué su casa, andube por las calles, como un gato perdido, y cuando la encontré me quede parada enfrente del edificio, de pie, pensando que debía hacer en ese momento. Esperé horas y horas, pensando en que hacer. Él apareció hundido, serio, andando con la cabeza hacia abajo,venia de la cochera, ni si quiera se dio cuenta de que yo estaba a menos de cincuenta metros de él. Entró al edificio, solo una calle estrecha, nos separaba, mi boca no respondía, tiritaba de miedo, mi cabeza se apagaba, antes de que el terminase de entrar, grité su nombre, Ismael, conseguí llamarle. Él se volvió, se quedó parado, cerró la puerta, y se acercó,poco a poco, tenia la mirada confusa, se paró enfrente de mi, me observo detenidamente, y me dijo: me has llamado, verdad?
le dije: si, te he llamado, necesitaba verte. Él seguia observandome, se quedó mirando mis pies, mis zapatillas, se sorprendió, me recordó, y me dijo: Es una broma de mal gusto?, le contesté: no, por qué?; y el me dijo: por que no puedes ser ella, ella esta muerta.
Me quité la capucha del abrigo, y con cachondeo, le dije: yo, que voy a estar muerta, si soy como la mala hierba, que nunca se muere. En aquel momento, él se puso a derramar lagrimas, se hundió, se vino abajo en cuestion de segundos, me parecio una situacion bastante extraña y un poco incomoda, me quede mirandole, con mi sonrisa de niña inocente. Él, levantó la cabeza, y me dijo: como pudistes hacerme esto? y le contesté: Ismael, es bastante complicado de contar, necesito tiempo, para decirtelo todo, ¿ puedes dedicarmelo?; él me dijo: claro, subamos a mi casa. Nos dirijimos a su casa, entramos, subimos en el ascensor, yo me quedaba mirandole fijamente, y el se limitaba a decirme: como pudistes, ni si quiera un beso de despedida, todos te dierón por muerta, desaparecistes sin más, no sabes las noches, que me he rallado, pensando en ti, en nuestros momentos felices, no deberias de haberme hecho tal cosa y ahora apareces aqui como si nada. Me quede callada, salimos del ascensor, abrió la puerta de su casa, y entramos, el no terminaba de creerselo, yo me limitaba a observar todo lo que habia a nuestro alrededor, me senté en un sillón, y él se quedó de pie, mirandome, no me quitaba la vista de encima. Y me dijo: te escucho, cuentame. Le contesté : Perdona si me pongo nerviosa,pensaba que no te encontraría, como puedo empezar a contarte tal cosa, mi muerte, solo fue una tapadera, querian conseguir, que me olvidase por completo de todo aquello, que siempre me habia rodeado. Pero teniendo en cuenta, como me conoces, no podia quedarme callada ni quieta, me pase dias y dias renegandole a una camara, que me vigilaba de dia y de noche, no sabes lo mal que lo he pasado, cuando acepté tal trato, me expuse a perder todo aquello que queria, nadie me avisó, y la verdad me arrepiento, de haberme apartado de la gente que me quiere, de haber abandonado por completo mi vida, y solo para ayudar al mundo. Verás, como sabras, no soy normal, empece a darme cuenta hace unos años, hace ya unos meses, durante semanas un hombre mayor me vigilaba, y un dia, le pregunte, que por que me seguia a todas partes donde iba, y me contesto, que yo era especial, y que el podia enseñarme el por qué. Sin miedo alguno, le dije, que me lo enseñase. El señor me conto cierta historia, que nunca habia oido, me quede absuelta delante de tal historia, de tales hechos, y el señor, me indicó que yo era la siguiente en la lista, él me hizo un trato, yo ciega de curiosidad lo acepte, y os abandone sin saberlo. Ismael, me dijo: entonces que te pasa? y le dije: que puedo controlar el agua. Se quedo absuelto, mirandome, sin saber que decir, yo sabia que su cabeza se llenaba de pensamientos imprudentes, me levanté, fui a la cocina, abri el grifo del fregadero, y empece a cariciar el agua, el entró, y se quedo bastante mal, al ver como el agua recorria mi cuerpo, en forma de circulos, y como salian pompas de mi piel. Le dije: Me crees?, él seguia sin reaccionar, me abrazó, le mojé enterico. Besé su frente, y nos quedamos abrazados, inundando la cocina, sumergidos en nuestros recuerdos, le dije: Lo siento, por todo lo que ha pasado, pero entiendelo, necesitaba verte, no puedo hacer como si nada, tú eres mi razon de vivir.

2 comentarios:

  1. muy chulo, me encanta tu blog :D
    Pásate por el mio si quieres, estoy empezando.
    Un saludo :)

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